No se entiende que esta Exposición Internacional esté dedicada a la sostenibilidad y que, sin embargo, se impida el sueño de miles de zaragozanos de La Almozara, el Actur y Delicias. Sí, amigos y amigas, el negocio es el negocio y lo demás tonterías.
Hubo denuncias y protestas. Mediciones requeridas a la Policía Local (que dieron niveles de contaminación acústica muchos decibelios por encima de lo permitido) y cartas y entrevistas en los periódicos, llamadas a programas radiofónicos, etc.
Os cuento una experiencia en directo: en los primeros días de la Expo, los muebles de mi salón vibraban, notablemente. Al DJ que machacaba con música máquina en el anfiteatro lo tenía en mi casa, o eso parecía. Todo un lujo.
Menos mal que he visitado la Expo. Porque lo que se percibe desde el entorno, por las noches y de madrugada, es una gamberrada, un desprecio total a los vecinos, como si la Expo estuviera por encima del bien y del mal, de la ley y de las ordenanzas municipales contra la contaminación acústica.
El 19 de junio salía en los medios de comunicación el director de Operaciones y Contenidos de Expo Zaragoza 2008, Jerónimo Blasco, diciendo que: “ante las quejas de algunos vecinos de La Almozara y el Actur por los ruidos del recinto de la Expo han decidido modificar el horario de los espectáculos que de lunes a jueves finalizarán a las 00.45 horas y los fines de semana a la 1.30 horas. Puesto que el recinto no cierra hasta las 3.00 horas el resto del horario la animación se trasladará a las zonas internas.” Y que: “se ha reducido la potencia de la megafonía tanto en el Anfiteatro como en la plaza Aragón y se han reconducido los altavoces, además de que se han prohibido los ensayos de los espectáculos durante el tiempo en que la Expo no está abierta al público.”
Tras sus declaraciones, las dos primeras noches, paz y tranquilidad. Las dos primeras. Luego, se acabó. Y recientemente: la noche del 27 al 28 de junio, caña musical hasta las 2′20 h. y, cuando cogías el sueño… pruebas brutales de sonido cerca de las 3 de la madrugada. La noche del 28 al 29 de junio, un potente “puncha-puncha” de bajo desde las 22′20 h. a la 1′07 h. Nuevamente con vibración de muebles.
Se dijo que habría Policía Local en los barrios afectados midiendo los niveles de ruido. Sería esas felices dos primeras noches, porque luego no creo. Dijo el señor Jerónimo Blasco que había que ser comprensivos con la Expo. ¿Eso quiere decir que no se debe aplicar a este evento la normativa sobre contaminación acústica, que tienen algún tipo de exención?
Los zaragozanos de Almozara, Actur y Delicias sólo queremos dormir. Si esto ha de seguir así hasta el 14 de septiembre, continuarán las denuncias y subirán de tono. Por mi parte, prometo solemnemente informar de cada atentado contra el descanso nocturno (o diurno) de los ciudadanos sea desde el anfiteatro, el Iceberg o lo que sea.
Y el Sr. Alcalde, a ver si hace cumplir las ordenanzas: le recuerdo que la Expo está en Zaragoza, no en la Luna.



































Me llamo Manuel Medrano y soy concejal del Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de Zaragoza. 
