Caos, claridad y estabilidad

El caos no es una situación negativa, necesariamente, a medio y largo plazo. Pero cuando estás en él,  reinando la confusión y el desorden, parece que no hay salida. Y es conveniente abstraerse de toda la barahúnda que te rodea para pensar con lucidez (dentro de las posibilidades de cada uno).

DILEMAS. Paso de opinadores y tertulianos, ya lo sabéis. Pero entre tanto blablabla, tanta cháchara, sí que hay unas categorías entre las cuales se puede tomar opciones. Por ejemplo: listas abiertas en las elecciones o listas cerradas, con sus pros y contras respectivos. Candidatos sujetos a total disciplina de partido o actuando según criterios de conciencia, o una combinación reglamentada de ambas cosas. Monarquía o República (pero no como el follón del 36, gracias). Estado del Bienestar o sí pero no. Pagar una vez por un servicio público o pagarlo en impuestos, y además una cantidad en metálico, y además la derrama… ¿Cuando los bancos rescatados devuelvan lo que les hemos prestado, se me reintegrará la paga extra que me “voló” y del mismo modo que la tenía que percibir, un euro sobre otro ingresado en mi cuenta, más los correspondientes intereses?

OPCIONES DE IDA Y VUELTA. De uso fácil para todos, aunque afortunadamente no todos actúan con sofismas esgrimidos como verdades absolutas. Por ejemplo: cargos públicos con trayectoria laboral previa (empresarios, autónomos, asalariados, funcionarios) o “patas negras” de la organización, nacidos y adiestrados para gobernar y/o legislar por la Gracia de Dios (como Susana Díaz, eventual sucesora de Griñán en Andalucía). Políticos con formación académica y experiencia profesional o pasando de todo. Gestores de lo público que están insertos en la sociedad o autistas sociales. Oradores que se explican con claridad, verdad e ideología o personas afónicas y ágrafas. Requisitos mínimos para ocupar puestos ejecutivos en la Administración o bueno, qué mas da, yo te doy cremita, tú me das cremita y nos engrasamos los dos.

LA CLASE MEDIA. Los pagadores de todo. Los que de verdad se ajustan a que “Hacienda somos todos”. Entiéndaseme en sentido muy amplio, impropio: desde los que están por encima del doble del Salario Mínimo Interprofesional hasta los que cobran ocho veces ese Salario Mínimo, más o menos. ¿Qué entra ahí? La inmensa mayoría de los españoles que tienen un trabajo dignamente retribuido, sean trabajadores por cuenta ajena o propia. Siempre se ha dicho que el problema de inestabilidad social, desestructuración e incapacidad para alcanzar el desarrollo económico en muchas sociedades actuales consistía en no haber generado una Clase Media potente. Hay que mimarla, es la base de cualquier nación. Son eso que se llama “el Centro Político”, lo que viene a querer decir garantía de progreso sin riesgo de cambios bruscos y azarosos.

CULTURA Y EDUCACIÓN. Que no son lo mismo, aunque se confunda por parte de mucho responsable público. La cultura tiene un componente creativo, de generación de riqueza económica, competitivo con el entorno, es una pequeña o mediana industria que puede crecer si el público lo quiere y nadie juega a la contra desde los estamentos de poder. Cultura es nuestro Patrimonio Histórico-Artístico, valioso para nosotros porque nos habla de nuestro pasado, de grandezas y flaquezas, de belleza y espíritu práctico, es siempre rentable socialmente y, si se hacen bien las cosas (Madrid, Toledo, Mérida, Córdoba, Granada…) puede serlo económicamente. Cultura son las artes escénicas y de la imagen, en el país del Siglo de Oro y de la modernidad audiovisual y teatral, sí, en España. Cultura son las artes plásticas, en el país del Museo del Prado, el Museo Reina Sofía, del Thyssen-Bornemisza, del MACBA barcelonés y el Guggenheim bilbaíno; y de tantos valores actuales consolidados o emergentes.

Educación es otra cosa. En este caso buscamos alcanzar el objetivo de hacer accesibles los conocimientos científicos, y todo lo que hemos denominado cultura, a los ciudadanos. Con el ingrediente necesario de dotarles de capacidades de formación de criterios (que no de criterios dogmáticos), inquietud, deseo de saber más, espíritu de superación, etc. Y, si es posible, de la facultad de no desmayar en la lucha por el progreso de la Humanidad que, me explico, no es un genérico abstracto en este caso, son los humanos dotados de derechos, cada uno de ellos.

CAOS, según la R.A.E. es un “estado amorfo e indefinido que se supone anterior a la ordenación del cosmos”. O, añado, el resultado del devenir de un microcosmos ordenado en un estado de confusión y desorden. Ahí estamos. Tolerancia cero a la mentira, la incongruencia y la confusión intencionada. Tolerancia cero al parasitismo social y político, la incompetencia y, por supuesto, la corrupción. Ni nuevos valores ni viejos valores, es una falsa opción cuando se habla de personas, una falacia que encubre intereses-basura, lo importante es que haya aptitud y actitud positiva. Regeneración y limpieza aunque sea por puro egoísmo, por mera supervivencia, para no quedar enterrado en la avalancha. Si es así, seguro que muchos arrimarán el hombro.

Este artículo ha sido publicado en el nº 137 de la revista digital El Pollo Urbano.

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