Convocado el XXI Certamen de Pintura “Villa de de Tauste”

Les comunico que el Ayuntamiento de Tauste, a través de su Área de Cultura, ha convocado la XXI edición del Certamen de Pintura “Villa de Tauste”. Aquí tienen las bases del mismo:



Astral, obra de María Enfedaque Sancho, ganadora del XX Certamen (2016):

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“Emoción Convergente”, Montse Donoso en la AAPGA

Desde el 7 de junio la pintora Montse Donoso Corman expone 20 de sus obras en la sala de la Asociación de Artistas Plásticos Goya-Aragón (Avenida de Goya nº 87-89, de Zaragoza), muestra muy bien acogida por el público  que podrán visitar hasta el 28 de junio, de lunes a viernes de 18 a 21 horas.

Conocemos el trabajo de Montse desde hace tiempo. Ahí están sus decorados para teatro, en acrílico sobre papel y cartón, sus logotipos publicitarios o la ilustración de libros y, desde 2010, comenzó su obra pictórica que se compone de bodegones realistas, retratos y escenas humanas al óleo y carboncillo, paisajes urbanos y rurales con toques impresionistas, etc. En ocasiones capta imágenes con cámara fotográfica para, después, interpretarlas y plasmarlas pictóricamente, compaginando en los últimos años la pintura con la fotografía.

Montse Donoso ha sido participante habitual en muchas exposiciones colectivas, en algunas de las cuales hemos coincidido, como la Muestra de Arte Pinta 2015 de Tauste, la exposición Quince universos pictóricos más uno en el Espacio METAmorfosis,  o la última Exposición de Navidad en la AAPGA, entre otras, pero no había presentado una individual desde hace algún tiempo, por lo que esperábamos con interés esta ocasión. No nos defraudó a los asistentes y, a ustedes, tampoco les defraudará, así que ya saben, pasen y disfruten.

Tarjeta de la muestra:

Obras de Montse Donoso:









De izquierda a derecha María Antonia Díaz, Montse Donoso, Mariela García Vives y Julia Reig:

Presentación de la exposición:


Público asistente al comienzo de la inauguración:

Julia Reig viendo una de las obras estrella de la exposición:

De izquierda a derecha Jesús Guallar, un servidor, Rafael Gómez Pelufo y Manuel Pérez-Lizano:

De izquierda a derecha Carmen Casas, Blanca García Guerrero y María José Jiménez Usán:

María Antonia y yo:

Mamen Pérez e Inmaculada Casado:

Hacía calor ese día, y más en la sala, así que Mamen se puso un modelo fresquito:

Arrudi:

Gran Fiesta Pollera en el Entalto

El pasado 8 de mayo se presentó en el salón de actos del Museo de Zaragoza el libro Plumas de Pollo en Heraldo de Aragón. Crónica satírica de un sexenio prodigioso. Se trata de una recopilación facsímil a gran tamaño de las páginas que, a razón de una cada domingo, fueron publicadas en Heraldo de Aragón con la cabecera de El Pollo Urbano. Semanal elegante para el enano y el gigante. Pulsando aquí pueden acceder al reportaje de la presentación en el Pollo.

Este inaudito fenómeno se mantuvo desde el 4 de diciembre de 1988 hasta el 12 de marzo de 1995. Más de trescientas páginas comandadas por Dionisio Sánchez, responsable de un artefacto satírico que nació como fanzine en 1977, y que se mantiene vivo en internet como revista digital mensual, de la que acaba de publicarse el número 181 (véanlo aquí). El libro, ideado para conmemorar los cuarenta años del Pollo, diseñado por Paco Simón y financiado por el Gobierno de Aragón, incluye un prólogo de Agustín Sánchez Vidal. Las reproducciones de las páginas de aquel Heraldo de Aragón dirigido por Antonio Bruned se separan por años mediante una muestra de las distintas portadas que tuvo el fanzine hasta 1982.

El Pollo Urbano, pues, lleva 40 años piando. Y para más conmemoración, el 25 de mayo se celebró una fiesta en el bar Entalto de la Magdalena para agradecer a todos los colaboradores del Pollo su generosa dedicación a la causa (pulse aquí para ver el reportaje en El Pollo). La fiesta, que celebraba esos 40 años del Pollo y la edición del facsímil,  estuvo presidida por un suculento jamón al que Goyo le metió mano hasta que solo quedaron los huesos y a su justicieros cortes le iban acompañando fuentes de tomate con olivas negras de Belchite aportadas por nuestro amigo Ramón Olid y buenos gajos de cebolla de Fuentes de Ebro. Y con cerezas de postre, el vicio que no falte.

El vino y la cerveza corrieron abundantes y Chus, la propietaria del Entalto, se puso al timón de los barriles de cerveza que navegaron hasta  que los convidados pidieron  pausa. Antonio, de La Vegetal, añadió más tomates, cerezas y una piña que rebotó escondida por varias cabezas hasta que murió, trozo a trozo por bocas ansiosas del dulce néctar. En fin, amigos, una excelente tarde ¡Que se repita!

Las fotografías nº 3, 4, 9, 10, 11, 12 y 14 que aquí publicamos han sido realizadas por M. Marco.

Anuncio de la Gran Fiesta Pollera:

Goyo, sexto Dan en corte de jamón, demostrando su pericia:


Chus en la ardua labor, culpa de quienes allí estuvimos:

Bello escenario:

Dionisio Sánchez, Director de El Pollo Urbano, con un servidor y el facsímil:

María Antonia Díaz brindando con Dionisio:

María Antonia con el actor y director teatral Luis Felipe Alegre, amigos desde hace muchísimo tiempo:

Los grandes artistas Iris Lázaro y Eduardo Laborda:

María Antonia y yo con la profesora Carmen Gallego:

Dionisio con el periodista y empresario Fernando Sancho:

Escenas de la fiesta:



“Materia y luz”, Rebullida en La Lonja

Como ya anunciamos, Carmelo Ramos Rebullida, “Rebullida”, presenta su exposición Materia y luz en La Lonja de Zaragoza (Plaza Nuestra Señora del Pilar nº 17), que podrán visitar hasta el 1 de julio, en horario de martes a sábado de 10 a 14 y de 17 a 21 horas y, domingos y festivos, de 10 a 14’30 horas. Y no olviden que, además, podrán participar en los “Diálogos con el Artista” el 7 de junio a las 18 horas, destinados a público en general, reservando para ello de forma previa y gratuita en la propia Lonja o en el 976 397239, porque el aforo es limitado.

Carmelo, Ingeniero Técnico Industrial, lleva creando arte 50 años. Conocedor de primera mano de los grandes de la pintura durante sus detenidas visitas a los museos de Madrid, Londres, Basilea y Zurich, crea su propio estilo, que los críticos definen como abstracción matérica pero que, de verdad, es multivariante y depende de lo que quiere expresar en cada obra. Libre de ataduras estilísticas o encorsetadas líneas conceptuales, esto se aprecia incluso en la forma de distribuir su muestra en La Lonja, donde los cuadros de una etapa incluyen entre ellos obras mucho más recientes que entiende como formando parte de ese ámbito, más allá de su cronología de realización.

Rebullida, a quien hemos visto exponer los últimos años en la Galería de Arte Pilar Ginés (pulse aquí), en el ECAD (pulse aquí) y en Demodo Gráfico (pulse aquí y aquí), disfruta creando, su labor está impregnada de espíritu lúdico y de la alegría de vivir, y ahora podemos ver muchas obras nuevas que nos ofrece con entusiasmo. Por ejemplo en la serie planetaria o de cuerpos celestes, donde además ha trabajado sin pincel, empleando esponjas, escurrideras, llanas y espátulas (algunas diseñadas por él), escobas o las propias manos.

El autor dice que su obra se basa en una figuración que se acerca a lo abstracto, creando mundos imaginarios que emanan directamente de su subconsciente. Aunque es raro que alguien se autodefina correctamente, yo pienso que Rebullida sí lo hace.

Visité el pasado jueves la exposición, y además de disfrutar mucho viéndola (observen, por cierto, sus espléndidos azules) y hablando con Carmelo, me encontré con Rogelio Allepuz y Antonio Fortanet, amigos del artista, y pude comprobar que días después de la inauguración, y en día laborable, sigue habiendo un flujo muy elevado de visitas que, además, requieren al autor para comentar sus pinturas. Insisto, no se la pierdan, vayan a verla, les aseguro que les va a gustar y que se deleitarán con las creaciones de Rebullida.

De izquierda a derecha el fotógrafo Rogelio Allepuz, Carmelo Rebullida, el pintor Antonio Fortanet, y un servidor:

Obra Arqueología, técnica mixta sobre lienzo, 50 por 150, 2016:

Texturas:


La exposición:


























“Tintas. Años 60”, Vera en la Galería Cristina Marín

El 24 de mayo se inauguró en la Galería Cristina Marín (c/ Manuela Sancho nº 11, de Zaragoza) una espléndida exposición constituida por 26 tintas sobre papel y cartón y un centenar de botellas pintadas por el nonagenario artista Juan José Vera, que podrán visitar hasta el 12 de julio, de martes a viernes de 18 a 20’30 horas y, los sábados, de 11 a 13’30 horas.

El “romance artístico” de Cristina Marín con Juan José Vera es de sobra conocido. Así, pudimos ver en la galería una muestra de este autor en 2016 (“Vera, hoy y siempre”), una exposición de las esculto-pinturas de Vera en 2017 (“Color y dolor”), y Cristina es actualmente comisaria de una doble exposición del artista que se presenta en el Museo Francisco Sobrino y en el Espacio Antonio Pérez de Guadalajara, localidad natal de Vera.

Sobre Juan José Vera, nos bastará recordar que ha recibido una gran cantidad de reconocimientos por su trabajo, entre los que destacan el I Premio Santa Isabel de Portugal, de la Diputación Provincial de Zaragoza (1986), la Medalla de “Aragoneses de Mérito” de Comunidades Aragonesas en el Exterior (2001) y el Premio Aragón-Goya del Gobierno de Aragón (2011).

En cuanto a esta exposición en la galería, se trata de una colección de 26 tintas de los años 60 y de las mencionadas botellas, estas mostradas en la sala interior formando un sugerente montaje.

En resumen, les recomiendo que vayan y vean la muestra, para que disfruten de la intensidad y energía que transmiten estas tintas de sobrio cromatismo, así como de las originales botellas decoradas con estética vigorosa y un colorido alegre potenciado por el soporte cristalino.

Las tintas sobre papel y cartón:











Las botellas pintadas por Vera:


Cristina Marín (derecha) y María Antonia Díaz:

Un servidor con Roxana Marco:

Julia Reig, Paco López Francés y María Antonia Díaz:

El diseñador y fotógrafo Enrique Lafuente, en acción:

María Antonia y Felipe Pérez:

Aquí estoy con Edrix Cruzado y Manuel Pérez-Lizano:

Rafael Gómez Pelufo, Fefi Reig y el maestro Domingo Sanz Azcona:

Manuel Ramón Sancho Follos:

No me resisto a poner esta fotografía que nos hizo Enrique Lafuente en la que estamos María Antonia, Paco y yo:

José María Martínez Tendero, el artista que brilla con su propia energía

Pues es así, como dice el título, y aquí verán porqué. Primero tengo que decir que hablar de José María como “artista albaceteño”, considerando que lleva viviendo en Zaragoza desde 1970, es impropio. Nació y vivió varios años en Albacete, lugar muy digno para nacer y vivir, pero no se puede decir que sea un artista foráneo, ni de lejos. Segundo, considerando su nivel artístico ampliamente reconocido con premios y distinciones regionales y nacionales, con obras presentes en colecciones públicas y privadas de varios países, y con exposiciones en muchos lugares de España y del mundo, ya es hora de que se trate de él como de un artista universal residente en Zaragoza, y que se aproveche más esta circunstancia.

José María comenzó a producir obra muy joven, exponiéndola por vez primera con 12 años. Y desde entonces, no ha parado de evolucionar, ni conceptualmente ni en sus realizaciones plásticas. Y menos técnicamente, donde le pueden ver empleando el óleo, pigmentos de vinilo, grafito, plomo o acrílicos, en combinaciones y soportes varios, porque lo que persigue es expresar lo que siente y quiere mostrar, sin limitaciones. E incluso sigue trabajando sobre cuadros ya elaborados, haciéndolos evolucionar según su pulsión.

Haciendo un poco de historia, Martínez Tendero ya tenía genes artísticos, como demuestran los retratos fotográficos de su abuelo, de comienzos del siglo XX, que muchas veces necesitaban retoques durante el revelado u otros pictóricos para dar sensación de volumen o variedad y contraste tonal. José María, tras nacer en Albacete y tener un intenso y productivo contacto con la Arqueología, a través de su museo y de los trabajos de campo que desarrollaba su director, conoció desde las pinturas rupestres (incluso siendo uno de sus descubridores) hasta las villas romanas. Luego, tras varios periodos formativos en las artes, se instaló en Madrid. La culpa de su asentamiento en Zaragoza la tuvo Virgilio Albiac, quien con Baqué Ximénez, Paco Rallo y otros formaron la tertulia en el hotel Alfonso I, en la cual José María participaba debiendo hacerse respetar, pues los demás casi le triplicaban la edad. Le ayudó a instalarse aquí, porque vio su enorme potencial, Ruizanglada, y también a promocionar su trabajo la Galería Goya, entre otros.

Martínez Tendero tiene, como divisa, la necesidad vital de gozar de completa libertad artística y técnica. Quiere expresar lo que le pide su espíritu, y no se ajusta a restricciones o tiranías del realismo o la abstracción, evolucionando en y entre ambos. Sin duda, su inquietud intelectual y amor a la reflexión cultural, que mantiene hoy como siempre, contribuyen a enriquecer los desarrollos artísticos que nos muestra, siendo una de las cosas que más atrae al hablar con él la versatilidad y amplitud de sus puntos de vista, cualidad enriquecedora sin duda para un artista y más con su experiencia.

José María, de quien debo decir que es también un gran y muy original retratista, ha presentado sus obras muchas veces en Zaragoza y Aragón. Ahí está la exposición que efectuó en 2010 en el Palacio de Sástago, la que realizó en 2012 de inspiración vienesa (pulse aquí), la retrospectiva que presentó el año pasado en el Santuario de Leciñena, o “Llanto”, la muestra de este mismo año en la que pudimos disfrutar de sus creaciones en el Torreón Fortea.

Los viajes culturales que ha emprendido José María Martínez Tendero han marcado su obra, como es el caso de las visitas que realizó a Rumanía y, especialmente, a Austria. Pero, por diversas circunstancias personales, ha dejado honda huella en su espíritu la estancia en la isla de Bioko (Guinea Ecuatorial) y el episodio en el que a punto estuvo de perder la vida cuando se desató una tremenda tormenta mientras navegaba en una frágil embarcación por un río en Guinea, cerca de Camerún.

No me extenderé hablando sobre sus conceptos, criterios o técnica artística, todo lo cual ocuparía una amplísima monografía especializada. Prefiero que vean imágenes de sus obras, desde las de los años 60 hasta las más actuales. Que sepan también que le encontré preparando su próxima exposición, que será en Castilla-La Mancha y que, si a lo largo de estas líneas, les ha parecido ver que siento gran admiración por José María Martínez Tendero, acertaron plenamente.

Charlando con José María en su estudio:

Vistas de su estudio, acogedor lugar de trabajo del artista:



Realismo y abstracción, en una sola obra:

“Utonde”, representación del águila espiritual que le salvó de morir ahogado, fruto de su experiencia africana:

“Llanto”, gran obra de su exposición en el Torreón Fortea, con el sufrimiento y la guerra como motivos principales:



“Camino Cortado”, de la muestra “Llanto”:

“Llanto II”:

Un fragmento de “El pintor y Zaragoza”:

“Karol Wojtyla”:

De influencia vienesa:

Pequeña muestra de otras espléndidas obras de José María:







Algunos de los retratos realizados por su abuelo fotógrafo, en Albacete, cuando la fotografía ya usaba tecnología pero tenía mucho de artesanal y artística:


Juan Carlos Laporta, “Escultor”, en la AAPGA

Hasta el 30 de mayo, de lunes a viernes de 18 a 21 horas, pueden ustedes disfrutar de la exposición de esculturas de Juan Carlos Laporta Samitier en la sala de la Asociación de Artistas Plásticos Goya-Aragón (Avenida de Goya nº 87-89, de Zaragoza), en la que el artista nos presenta 33 de sus creaciones, algunas de formato muy grande y todas de notable interés. Se trata mayoritariamente de tallas en pino, pino flandés, evónimo, ciprés, acacia, iroko, roble, DM, cerezo, boj, sabina y combinaciones de estas maderas o con elementos de hierro.

Empecemos por el autor. Juan Carlos lleva 50 años trabajando en el arte, pues comenzó a los 12. Durante mucho tiempo se dedicó a la pintura, pero hace 18 años empezó a trabajar la escultura, de la que ya dominaba la técnica pues su padre era carpintero. En 2007 abandonó totalmente la pintura para volcarse en la talla, de cuyos resultados pueden ver ahora una amplia muestra.

Observarán que, pese al elevado número de piezas, no se crea sensación de abigarramiento o exceso, debido a la singularidad de cada obra.  Además, apreciarán que emplea con frecuencia la policromía, algo que también aprendió en el taller paterno y que le lleva al uso del color con acierto, lo cual es deudor igualmente de su experiencia pictórica. Ahora, Laporta nos ofrece Escultor en un juego de doble significado: porque es la producción que verán, y porque él ya se define totalmente de este modo.

En resumen, les aconsejo que vayan a visitarla y les dejo unas imágenes de muestra, pero los detalles se perciben bien observando los originales, no en estas pequeñas fotografías.

La inauguración estuvo muy concurrida, como podrán apreciar, lo que demuestra el elevado interés que generan las esculturas de Juan Carlos.

Durante la presentación de la exposición, Juan Carlos Laporta se dirige al público, junto a Mariela García Vives y Miguel Sanza:

Algunos de los muchos asistentes:




De izquierda a derecha Cándido Blas Laborda, Juan Carlos Laporta, Paco López Francés, un servidor de ustedes, y José Antonio Amate:

María Antonia Díaz y yo junto a la periodista Inmaculada Casado (de KonoZer):

Con Antonio Rojo, a quien todos teníamos muchas ganas de ver. Un placer reencontrarnos con él:

María Antonia hablando con el diseñador Paco Rallo:

Un perfil de José Antonio Amate:

María Antonia con el gran maestro Domingo Sanz Azcona, junto a las obras de mayor formato de Laporta:

De izquierda a derecha Francisco Javier Marco, Paco López Francés y Lourdes:

Julia Reig y María Antonia:

El restaurador Alfonso Monforte y María Antonia:

Las fotógrafas Mamen y María Pérez con María Antonia:

Isabel Falcón con su esposo:

Miguel Ángel Arrudi, con sus nuevas producciones artísticas de “La Rana de Zaragoza”, ya disponibles:

Las obras de Juan Carlos Laporta: